GARA, 15/10/99

      editoriala: Ejecución de «Egin» sin juicio previo

      Un periódico ha sido ejecutado en Euskal Herria sin que previamente se haya producido ningún juicio. Las medidas cautelares y provisionales han acabado por inanición con la vida de un reo que mañana podría ser considerado inocente por los tribunales. Esto se parece muy poco a la justicia.

      El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón dictó ayer un auto por el que autoriza a su administrador a que adopte las medidas necesarias para declarar la quiebra del diario "Egin" y de todas las empresas propiedad de la editora Orain SA. Para ello se basa en un informe que admite que fue el cierre impuesto por el propio juez Baltasar Garzón el que posibilitó que la situación financiera del periódico pasara de ser «crítica» a ser de absoluta quiebra. Es decir, fue la Audiencia Nacional la que mató al periódico.

      Para analizar este hecho de acuerdo a las normas de la más elemental justicia no hace falta entrar a debatir las razones por las que se cerró "Egin". Aquello fue un atropello a la libertad de expresión, una actuación autoritaria dirigida por el Gobierno de José María Aznar para acallar una voz incómoda dentro de una operación de mayor envergadura. Pero admitamos por buena, tan sólo en un ejercicio teórico, alguna de las acusaciones sobre las que se montó la «Operación persiana». Antes de la aplicación de la pena de muerte habría al menos que haber procedido a un juicio en el que se aportaran pruebas, se escuchara a las partes y después se dictara una sentencia que además sería recurrible. En este caso no se ha cumplido ninguna de esas garantías procesales. El juez instructor ­un mal juez instructor, según algunas fuentes­ dictó directamente la sentencia, jaleado por el Gobierno español y un vocerío de presuntos demócratas. Y ahora no faltarán quienes además pretendan maquillar la aparición del cuerpo ejecutado y presentarlo como el resultado de una «muerte natural».

      Afortunadamente, la parte de Euskal Herria que sostenía a "Egin" conoce bien a los estados con los que se enfrenta y su primer impulso fue poner las bases para cubrir el hueco que aquel dejaba y lo consiguió en apenas seis meses. Aquella batalla se saldó con una derrota de Baltasar Garzón, José María Aznar y todos sus corifeos. Pero que el espacio de "Egin" esté hoy cubierto no resta ni un ápice de villanía a la ejecución sumarísima de un medio de comunicación.


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